Desde más allá de los confines del planeta, después de dar mil y una piruetas, aterrizo en Burdeos, más o menos de una manera parecida a esta.
Y como siempre, encuentro detalles que me mantienen unida a casa como la taza que se ha convertido en mi favorita (Isa sabe por qué) en este apartamento musical en el barrio de Saint Michel de Burdeos.
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